Tu bendición no siempre se trata de ti

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Un sábado iba manejando de la casa de una amiga en Queens, Nueva York, a Long Island. Durante el trayecto, escuché un ruido proveniente del costado posterior del vehículo. Temprano a la mañana siguiente, Dios puso en mi mente la impresión de que debía llevar mi auto a revisar los neumáticos.

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