Tu cuerpo es perfecto

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Un día Carlos, un muchachito de tu edad, pasaba cerca de una cancha de futbol en donde un grupo de niños estaba jugando un partido. Pero tenían un problema: les faltaba un portero. Por eso le dijeron: «¡Eh, amigo! ¿Nos ayudas a evitar que nos marquen un gol?». Carlos aceptó y se colocó ante la portería. Pero tuvo mala suerte: un jugador le dio un zapatazo con esas botas de tacos y le quebró la pierna. Carlos, en el piso, se lamentaba de haber pasado por aquel lugar.

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